
La piel deshidratada carece de agua, lo que provoca sensaciones de tirantez, sequedad y un aspecto apagado. Esta condición no se debe confundir con la piel seca, ya que la piel deshidratada puede ser tanto grasa como seca. Para tratarla, es importante usar productos que restauren la hidratación, como cremas, serums y mascarillas con ingredientes como ácido hialurónico, glicerina, acetil glucosamina, ectoína, niacinamida y pantenol que ayudan a retener el agua y mejorar la flexibilidad y suavidad de la piel.